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GUINNESS A LA IMPROVISACIÓN.

Lima, y como el sueño de una Bienal termina en posibles demandas legales.

Publicado: 2019-03-25

La convocatoria para el pintado de un mural en la vía expresa por quinientos artistas deja muchas interrogantes. Por un lado, el alcalde de Lima -Jorge Muñoz- ha salido a desmentir en prensa que la Municipalidad de Lima le brindará apoyo a este proyecto. Por otro, los encargados de este proyecto -la Asociación Validarte- hasta ahora no son lo suficientemente claros con lo que pretendían hacer, ya que ni siquiera han dado a conocer el nombre de sus auspiciadores (empresas encargadas de brindar gigantesca inversión), ni los artistas internacionales que habían convocado -a quienes, según ellos, ya habían comprado pasajes aéreos- ni la forma en que se llevaría a cabo una producción de tremenda magnitud.

Lo que más sorprende de toda esta historia -digna a usarse de modelo en “cosas que no hacer dentro de la gestión cultural”- es la forma ligera que tiene Validarte -que se supone es una asociación profesional- para pretender gestionar y producir algo de esta índole. Me refiero, cuantos profesionales que nos dedicamos a la gestión cultural, sabemos que la vía expresa es un punto complejo a resolver por medio de intervenciones artísticas, que debe existir un estudio, investigación, diálogo y todo proceso mediante, que pueda dar un argumento válido para crear una obra que se integre al espacio, y un trasfondo poderoso que sustente su existencia. Todo ello se suma a ciertas especificaciones técnicas necesarias, ya que el hecho de que se trate de una vía de tránsito rápido requiere evitar cualquier distracción visual, y cómo al ser un área llena de smog el deterioro de los murales será prematuro, por lo que su mantenimiento representará otra mega inversión.

Curiosamente el potenciador de este proyecto "cultural" era lograr un récord Guinness, al mural más largo hecho a nivel mundial. Y para lograrlo convocaban a 500 artistas (de cualquier disciplina) a presentar un boceto partiendo de un decálogo de valores que aborde: amor, dignidad, justicia, verdad, disciplina, respeto, lealtad, honestidad, principio de autoridad y generosidad, ya sea representando uno o varios de ellos. Me pregunto, visualmente ¿qué clase de línea o armonía podrían crear?, y sí a modo superficial ya se vería como un collage de 500 piezas mal ensambladas, a modo conceptual ¿que clase de argumento sostendría todo este caos?. Teniendo en cuenta que se repetiría cada 2 años, ¿había presupuesto suficiente para el ensayo y error?.

Hasta el cierre de esta columna Validarte insiste en que este proyecto se llevará a cabo con la cantidad de artistas que han convocado, y añaden en sus redes que no necesitan de la municipalidad para continuar, ya que su proyecto depende únicamente del esfuerzo de sus miembros y colaboradores (por ende no solicitan subvenciones estatales), para concluir añadiendo:

“la BIM Latam 2019 no se detiene, pronto anunciaremos novedades”

No comprendo bien si esta es un advertencia, o el inicio de una guerra con la Municipalidad de Lima. 

Lo que es evidente es la ambigüedad con que la Municipalidad de Lima y sus gerencias coordinaron este proyecto, concertando reuniones innecesarias, mensajes, emails y ciertos “acuerdos” con Validarte, sin llegar a expedir un documento oficial.

Si esta Bienal nunca fue viable, ¿cómo es que no fueron concisos y claros desde la municipalidad con este tema? Es irrefutable que hubo un tema de desorganización interna por parte de la MML, pero resulta todavía peor que para deslindar responsabilidades hayan decidido eludir el problema alegando que Validarte solo intentaba "lotizar" la vía expresa con esta propuesta de muralización para así poder vender sus auspicios. Hay muchos cabos sueltos por aquí, pero queda claro que el arte urbano sigue siendo subestimado, y que ser improvisado, desorganizado y tener un deadline casi inexistente son la peor mezcla. Este proyecto pudo haber tenido un buen lineamiento, un estudio previo y quizás una alianza frontal y real con la municipalidad de Lima, pero nada de esto sucedió. Mientras tanto, uno podría preguntarse:

¿Cómo pensaban mimetizar los logos a la obra, y hacer que se integren de manera orgánica, si los murales no son figurativos? ¿Cuáles eran las empresas que de buena fe iban a financiar millones de soles para llevar a cabo esta bienal? ¿Qué personas especializadas iban a involucrar sus años de experiencia en la producción de este proyecto? ¿Existen quinientos artistas en Lima capacitados/as o con experiencia previa para realizar murales en espacios públicos? ¿Cómo y en qué momento iban a pintar los 500 artistas? ¿Se les iba a pagar a todos esos artistas por las horas trabajadas o solo a los 3 primeros lugares?.

Pienso que es tiempo de apostar de forma real por el arte, pero no vistiéndonos de proyectos sostenibles cuando el mensaje y trasfondo es nulo, ni cuando la apuesta por los artistas no es real y solo se intenta seguir el marco de una tendencia o moda sin ningún argumento que la respalde. Hay mucho por hacer, pero estos dramas innecesarios entre organizaciones solo debilitan lo que venimos trabajando hace bastante tiempo todos los actores involucrados en producir y gestionar cultura.



Escrito por

Diana Guarderas

Sigo siendo una más de japón. En Twitter: @dianaguarderasu


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